Las tardeás ya no son lo que eran.
El fenómeno palaciego llamado "tardeá" empezado hace un par de años, pegó muy fuerte en los jóvenes moñigueros. Se trata de salir a las 17 h a beber, a hacer botellona en el poli, pero ha perdido su gracia. Antes, cuando salías a esa hora o más tarde, el botellón estaba repleto de gente, no se cabía por ningún lado. Veías a gente de tu clase por aquí y por allí y todo el día riendo y bailando.
Al anochecer, la mayoría iba a un pub a bailar y seguir pasándolo bien.
Pero, ¿y ahora?, ¿dónde se mete la gente?. Vas a una tardeá ilusionado y no encuentras más que dos o tres conocidos, los demás, ni te van ni te vienen. Y vas al "Thema" y lo mismo. Al "Babel" y otra vez vacío.
Las tardeás se han vuelto aburridas y ya no entran ganas ni de salir.
¡Queremos algo nuevo ya!